Nuestro primer desayuno.

Empezamos el día con un buen desayuno en un restaurante "Chino de verdad"...allí no había ningún turista occidental ni por asomo.

El desayuno era abundante y delicioso y lo acompañan con te sin azúcar, en nuestro caso un té de jazmín que para mi gusto estaba bastante amargo.



Herencia portuguesa.

Macao fue colonia portuguesa por más de 400 años y esa huella se nota no solo en su arquitectura y en su lengua ( el portugués es lengua cooficial junto con el mandarín) sino también en su gastronomía. Dando una vuelta por el centro no pudimos resistir la tentación de tomar la versión macaense de los Pasteis de Nata.



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